Nací en la Ciudad de México y crecí allí, ¡un lugar lleno de colores, sabores e historias! A los 19 años me mudé con mi familia a Guatemala, donde estudié Ciencias de la Alimentación en la Universidad del Valle de Guatemala de 2001 a 2005. En 2005 regresé a la Ciudad de México, donde adquirí mis primeras experiencias profesionales en programas de salud y nutrición, así como en marketing alimentario. Con el tiempo me di cuenta de que el enfoque hacia los alimentos era a menudo superficial: la conexión con la producción, el medio ambiente o la sociedad quedaba muy limitada.

En 2010 me mudé a Alemania para realizar una maestría en International Food Business and Consumer Studies en la Universidad de Kassel y la FH Fulda, la cual terminé en 2012. En ese momento me di cuenta de lo poco que sabía sobre agricultura – ¡ni siquiera podía identificar una planta de zanahoria! Luego me establecí en la región del lago de Constanza y durante once años me adentré en el mundo del Comercio Justo y la responsabilidad social. Trabajé con productores de más de 30 países, visité a muchos en América Latina y hasta aprendí a identificar algunas plantas comestibles – ¡un progreso! Durante esta etapa entendí que el Comercio Justo solo funciona si también echa raíces localmente, incluso en países “desarrollados”.

En 2020 llegó el mayor cambio en mi vida: ¡me convertí en mamá! Entre noches sin dormir y lactancia, decidí transformar mi vida profesional. Por casualidad descubrí la gastrosofía, una disciplina que conecta la comida, la cultura y la sociedad, y lo supe de inmediato: ¡este era mi camino! Completé mi segunda maestría en Gastrosofía en la Universidad de Salzburgo mientras viajaba con frecuencia, y terminé en 2023. Mi tesis se centró en sistemas alimentarios regionales y agricultura sostenible en el lago de Constanza – ¡un proyecto que realmente me apasiona!

Esto me inspiró para trabajar en mi proyecto actual: el “Comedor Internacional” en Überlingen. Aquí, migrantes y locales se reúnen, cocinan platos de sus países de origen y comparten historias, creando un espacio donde el intercambio intercultural, la comunidad y la alimentación sostenible van de la mano. Me encanta crear este tipo de entorno, donde las personas se encuentran en igualdad de condiciones y se conectan a través de la comida.

Además, sigo aprendiendo continuamente: actualmente me dedico al estudio de la pedagogía de las hierbas y los sistemas alimentarios sostenibles, con un enfoque en la gastronomía comunitaria. Me gusta experimentar con hierbas silvestres y enseñar a otros cómo utilizarlas en la cocina, ¡lo cual me acerca aún más a la naturaleza! Al mismo tiempo, asesoro a instituciones como escuelas o empresas para hacer que sus servicios de alimentación comunitaria sean más sostenibles y deliciosos. Para mí, la comida es un puente entre las personas y la naturaleza – ¡con una sonrisa y mucha alegría!